EL SILENCIO DE LOS SUEÑOS

Os dejo leer un trocito más del libro y con ello quiero comunicaros que en unos días lo tendré listo, ya que lo único que falta es la impresión.

He de decir que me ha costado escribirlo, ha sido duro recordar momentos que estaban escondidos en mi cabeza y momentos que no quería sacar a la superficie ya que es menos doloroso esconderlos pero al escribirlo he aprendido que estaba confundido, los problemas no pasan porque los escondamos o los intentemos borrar de nuestra mente, hemos de ser capaces de ponerlos en primera línea para poder enfrentarnos a ellos, poder avanzar, poder continuar y conseguir con ello llegar a ser felices otra vez. Un día de noviembre con poco trabajo o con mucho y pocas ganas de trabajar, me senté delante del ordenador. Comencé a escribir todo aquello que no había sido capaz de contar a mi familia, todo aquello que solo con mencionar me hacía mirar para otro lado para que los demás no me viesen llorar. Lo que empezó como una pagina se fue transformando en cinto, en veinte, para llegar a ser ciento cincuenta de una historia muy intima y personal. Pensé en dejarlo ahí, en una carpeta, guardado en el ordenador con el nombre de “YO” pero fueron varios los que al leerlo me animaron a publicarlo. Espero de corazón que os guste aunque estas no sean las palabras adecuadas ya que por desgracia es una historia real… 

a que suena el silencio, el libro

… Al regresar de mi placentero sueño de un segundo vi a mi tío Anselmo afeitando a mi hermano, usando una máquina eléctrica que había sacado de una bolsa de aseo que teníamos en el armario de la entrada de la habitación, y estaba poniendo todo su empeño en dejarle guapo y la verdad es que lo estaba consiguiendo —estaba muy guapo—. Le aseamos como cada día hacíamos, le bañamos en colonia para bebés y le dimos crema para que la piel no se le irritara. Él decía que no se podía afeitar todos los días, que tenía la piel muy sensible y se destrozaba la cara. Éstas eran las excusas que usaba para no afeitarse a menudo que, por otro lado, no le quedaba nada mal la barba de un par de días, tipo Miguel Bosé, como yo le solía decir. Mi madre era la experta en colocarle en la cama —si le dejaban algo recostado le costaba más respirar—. Mi madre era la experta para todo. Con qué mimo le tocaba y cuánto amor usaba para hacerlo. Mi tía Gusti estaba también en la habitación, haciendo de apoyo para mi madre: ella, como dice mi madre, es más que una cuñada.

Estábamos allí, junto a él, como cada día habíamos estado haciendo. Le hablábamos, le mirábamos, le preguntábamos y respondíamos nuestras preguntas como si hubiese sido él. No podíamos hacer nada más. No queríamos hacer nada más, solo estar allí, junto a él, pasando las horas, los días…

Habíamos quedado mi hermana y yo para ir a verle el sábado veintisiete de julio por la mañana. Mi madre se quedaría en casa —sería la única vez que se quedaría sin ir— pues necesitaba descansar y además solo sería un rato por la mañana. Esto a mi madre no le hizo mucha gracia y sé que se quedó en casa a regañadientes —si por ella hubiese sido, se hubiera quedado allí a vivir junto a él—. Además, mi hermano estaba completamente estable, salvo por un par de sustos que había tenido y que mi madre pudo solucionar. Mi madre se había convertido en la mejor enfermera que un enfermo pudiese tener y solo pensar que mi madre cuidaba de él, hacía que estuviésemos mucho más tranquilos, pero nos preocupaba verla: estaba agotada y queríamos que descansase un poco.

Me acerqué a recoger a Laura a eso de las nueve y media de la mañana, marqué su número en mi móvil y como de costumbre ella no contestó. Esperé unos minutos para marcar otra vez, pero la misma respuesta, nada de nada, —mi hermana y el teléfono— pensé.

Mientas escuchaba música dentro del coche sonó mi teléfono:
—Lauri, —conteste.
—Me he dormido, respondió con voz angustiada.
—Tranquila que no tenemos prisa —volví a decirle.

Salí del coche y la esperé en la calle. Salió de casa unos cuantos minutos más tarde. Montamos en el coche y pusimos rumbo al hospital. Mantuvimos una conversación genial entre hermanos durante el transcurso del camino comentando como los últimos días, el estado tan deteriorado de nuestro hermano y que siendo como era, nos daría la sorpresa cualquier día y despertaría.

No hacía mal día, la temperatura era buena pero no lucía el Sol con demasiada fuerza. Subimos a la habitación y como siempre al entrar salió una sonrisa de nuestras caras al verle. Lo primero que hicimos fue asearle y afeitarle —quise dejarle súper afeitado—bromeamos mi hermana y yo con esto. Llamamos a un enfermero para que le cambiasen y tardaron muy poco en llegar y hacerlo, —¡qué gente más maja!—

Cuando el enfermero salió de la habitación, mi hermana y yo nos acercamos a David para decirle lo limpio que le habían dejado y lo guapo que estaba. La verdad es que tenía un buen color de cara y seguía con algún que otro movimiento como los que venía teniendo los días anteriores. Laura se sentó en la cama, a su lado, y yo saqué mi móvil para escuchar música los tres. Recuerdo, al cien por cien, las canciones que sonaron: todas las que iban sonando las comentábamos y mi hermana se reía, y bromeaba con David criticando, de modo cariñoso, la música que yo usaba para correr. El móvil estaba colocado detrás de su cabeza, apoyado en la almohada. La ultima canción que escuchamos fue el tráiler de la película de Kilian, Summits of my live. Nos quedamos callados escuchando lo que decía «Nadie nos dijo que fuéramos. Nadie nos dijo que lo intentáramos. Nadie nos dijo que sería fácil. Alguien dijo que somos nuestros sueños, que si no soñamos estamos muertos., Nuestros pasos siguen el instinto que nos lleva a lo desconocido. No miramos los obstáculos que hemos superado sino aquellos que vamos a superar. No se trata de ser los más rápidos, los más fuertes o los más grandes. Se trata de ser nosotros mismos. No somos corredores ni alpinistas ni esquiadores ni tan solo deportistas, somos personas. No estamos seguros de conseguirlo pero estamos convencidos de conquistar la felicidad… ¿Qué buscamos, quizá vivir?» Unas palabras que se grabaron en nuestras cabezas.

Yo había escuchado esto miles de veces, me parecería muy inspirador y muy motivador, me lo sabía de memoria, pero nunca lo había sentido tanto, nunca había conseguido arrancarme las lágrimas que ahora brotaban de mis ojos y que habían contagiado los de mi hermana. Nos agarramos de la mano, en silencio cogimos la mano de nuestro hermano y nos quedamos así un rato, sin decir nada y sintiendo todo lo que allí estaba pasando. Miré por la ventana y vi que había empezado a llover, no había llovido en todo el verano.
—Mira Lauri —le dije—, hoy el cielo está triste y también está llorando.

 

 

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5 comentarios sobre “EL SILENCIO DE LOS SUEÑOS

  1. Que momento tan intenso e intimo tuvisteis esa mañana los tres y cuanto amor hay en tus palabras, eso es algo que nadie te podrá arrebatar.ánimo espero que la publicación llegue pronto.

  2. He sido testigo de todas esas horas que ha estado enfrente del ordenador eacribiendo estos sentimientos que hoy nos has dejado leer. Tambien de como me dolía tener que sacarte de esa concentración que tenias a la hora de escribir, pero que cuando lo he hecho siempre has tenido esa sonrisa en la cara. Lo que si he de decir es que unque te visto serio mientras escribías nunca te he visto llorar en el proceso de plasmar estos sentimientos en el papel
    Gracias por haberme dejado leerlo y gracias en un futuro cuando ya este terminado por poder entrar en una parte de ti muy personal y de esta manera poder conocerte un poco mejor.

  3. Un pequeño aperitivo de lo que realmente es luego el libro… Os sorprenderá a todos la historia que cuenta en sus 150 páginas. No dejaré de leerlo de nuevo una vez hecho, después de vivir el nacimiento del proyecto.

    Y qué duda cabe, que desde Económicamente Incorrecto tendrás todo el apoyo.

  4. Que ganas de poder leerlo Raul, creo que lo importante de un libro es lo que transmite y como te digo siempre, tus palabras transmiten muchisimo sentimiento. Este libro sera un regalo para todos nosotros.

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