LOS MEJORES MOMENTOS NO TIENEN RETRATO

Cuando quedamos para correr lo hacemos una semana antes.

 

Esto es lo que hacemos siempre cuando decidimos salir a correr. Una semana de “piques” sanos, de juegos, de risas, de “te voy a machacar”

Parece mentira pero lo que menos nos preocupa es el recorrido, los kilómetros y más aún los ritmos. Nos preocupamos de mirar el tiempo para saber si llevaremos una prenda u otra.

 

Pues con el termómetro marcando 1 grado bajo cero nos encontramos en la puerta del gimnasio. Habíamos quedado a las 9 para no tener que madrugar en domingo pero no sería has ta las 10 menos algo cuando empezaríamos a andar.

Por supuesto después de haber tomado café, después de haber bromeado con cualquier cosa y de haber esperado a Ramón !!

Andando para salir de las calles principales del pueblo vamos charlando amistosamente.

Empezamos a correr y sin percatarnos recorremos más de 8 kilómetros. Estamos detenidos en un parque de otro municipio estirando los gemelos. “Ya estamos en el kilómetro 8” comentamos, pues apenas parece que llevemos 5 minutos corriendo y eso que nos hemos detenido para que Borja de despojara de la “ropa de nieve” con la que venía.

No hemos dejado de hablar de pensar en los compañeros que por diferentes motivos no han podido acompañarnos esta fría mañana de domingo.

Con la llegada del kilómetro 14 tenemos que hacer un para técnica para despojar a un integrante del grupo de peso extra.

Hemos salido 5 pero en nuestra cabeza y conversaciones siempre vamos todos. 

Con la llegada de los últimos kilómetros nos encontramos con otros corredores, nos llama la atención uno de ellos, su cara es un poema, desencajado y con signos de ir muy castigado. Nosotros no hemos mirado el reloj si no ha sido para ver los kilómetros que llevamos, no hemos pensado ni una sola vez en el ritmo, no hemos tenido que apretar por ir despacio, no nos preocupa.

Lo que si nos preocupa es pensar que para salir a entrenar tenemos que dejar a la familia, a los hijos. Está claro que todos aprovechamos los fines de semana para estar con ellos y si les vamos a robar momentos tiene que ser por algo que verdaderamente merezca la pena.

En nuestro caso es así, MERECE LA PENA. Porque no somos un grupo normal, somos un grupo especial, de esos que hacen piña desde el minuto uno, de los que estamos más pendientes de los demás que de nosotros mismos.

Con el entreno ya terminado y mientras estiro mi gemelo dolorido pienso que en ningún momento se nos ha olvidado el principio básico de este grupo de amigos, DISFRUTAR. 

Por ello nosotros corremos porquesi, porque nos gusta, porque nos motiva pero sobre todo por esas cervezas al terminar el entreno.

Nos metemos tanto en las conversaciones que no hemos sacado ni una sola foto, y esto es, sencillamente, porque los mejores momentos están en ausencia de retratos.

 

Gracias chicos, soy afortunado de correr a vuestro lado.

 

 

 

 

 

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