LA OBSESIÓN, ESA MALA COMPAÑERA QUE LLEVAMOS AL LADO

 

¿Obsesionado? los demás, yo no…

 

Las crisis económicas generan trastornos en el ser humano. Está más que demostrado que las crisis provocan en el mundo deportivo un incremento en los adeptos al deporte. Este boom por el “Running” coincide con la crisis que llevamos tiempo notando.

Personalmente creo que es algo beneficioso para todo el mundo. Nos sentimos activos, empezamos a usar nuestro exceso de tiempo libre en nosotros mismos, nos relaja, nos cansa, nos ayuda a salir de casa.

No es la primera vez que ocurre. Lleva pasando muchas décadas.

 

Hasta el momento es todo correcto. Mejoro mi salud sin gastar un duro y sin hacer daño a nadie.

El problema llega más tarde, llega con la idea de que todos somos grandes deportistas. Si ese puede serlo, ¿por que yo no voy a poder?, si es gana una carrera y yo le gano, ¿por qué no me patrocinan a mi?

Sin darnos cuenta, nos levantamos un día y nuestro único pensamiento está centrado en las carreras o mejor dicho, en nosotros mismos.

Si tenemos suerte nos daremos cuenta nosotros mismos de que lo que era un hobby para escapar de los largos días sin trabajar se ha transformado en una obsesión. Gastas más dinero en ropa, zapatillas, mochilas del que gastas en tu familia.

Un abrigo para tu hijo de 30 € te parece caro pero una mochila de hidratación de 130 € para correr alguna carrera para la que no hace falta o para lucirla por el paseo marítimo, es un regalo.

Un día te levantas pensando en ganar carreras, porque puedes. ¿Cómo no vas a poder si lo único que haces es entrenar?

Piensas en levantar los brazos al cruzar la meta, sujetando una cinta, mirando por encima del hombro a los demás, sintiendo que eres mejor que el resto.

De lo que no te das cuenta es de que te levantas solo en tu cama, porque tu pareja se ha hartado de escuchar tu “carreras, entrenos, tiempos, ritmos” que es lo único que se habla en casa, es de lo único que hablas.

Que abres la puerta del dormitorio de tus hijos y no están, están con tu pareja, porque eso es lo que pasa cuando no prestas la atención necesaria a lo que de verdad importa.

Cruzas una línea de meta de color rojo y blanco porque estas en una carrera de pueblo, de ciudad, que no tiene más importancia de la que uno le quiere dar.

Te sientes feliz por ser el primero pero buscas entre el público a alguien que te haga una foto porque estás allí solo, nadie quiere acompañarte porque has querido ser mejor que tus amigos en los entrenamientos o porque has pisado al que era tu amigo porque así lo has decidido, has querido que sea tu rival, tu enemigo.

Crees que por ganar una carrera te van a llamar de las casas de nutrición o de marcas deportivas para que les hagas el favor de llevar su ropa o de tomar sus suplementos porque has ganado una carrera o dos, o tres.

Ganar esta bien, muy bien pero tiene un precio.

Los grandes deportistas lo saben, saben lo duro que es el día a día de un élite. Cuanto más saben lo duro que es, más sensatos se hacen, sabiendo que es muy difícil llegar a se élite. Sabiendo que únicamente unos pocos consiguen vivir de esto. Sabiendo que dejan muchas cosas en el camino por intentar vivir su gran sueño pero son consientes de que es su trabajo y su entorno lo sabe, su familia lo acepta y les ayuda.

 

A todos nos gusta ganar pero los que sabemos lo mucho que se puede perder en el intento sabemos que no merece la pena cruzar ese línea imaginaria que existe entre lo que merece la pena y lo que no.

Seguramente muchos penséis que eso no va con vosotros, que lo tenéis controlado o que nos genera envidias y por eso decimos esto.

Quizás tengáis razón y seamos nosotros los equivocados.

Estaremos equivocados los que disfrutamos, los que tenemos compañía en las carreras, para los que correr no es lo más importante del día o lo que nos hace los más felices.

Aquellos que perdemos nuestro tiempo e incluso nuestros triunfos por ayudar a otros, por esperar a los que lo necesitan, por no pisar a nadie por ganar a toda costa, para los que ganar no es lo más importante.

A esos que sabemos que una medalla de plástico no tiene tanto valor. Porque si lo haces por ti, por sentirte mejor, por ser más deportivo, más sano, sabes que nuestra recompensa nos llega todos los días que entrenamos.

 

Puede que todo esto os pueda parecer exagerado e incluso una estupidez pero seguro que si miras en tu grupo de carreras, en tu club o en alguno cercano, encontrarás alguien que sigue al pie de la letra todo esto que describo.

 

Disfruta de lo que haces, de tu deporte pero hazlo con humildad y con cabeza, sabiendo que empezaste un día para sentirte mejor, por hacer algo en tu tiempo libre y deja la profesionalidad para los profesionales.

 

No somos envidiosos, somos más inteligentes !!!

correrporquesi

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3 comentarios sobre “LA OBSESIÓN, ESA MALA COMPAÑERA QUE LLEVAMOS AL LADO

  1. Sabes q no puedo estar más de acuerdo! No cambiaría ni un segundo de mi tiempo en familia ni de mi tiempo de diversión en correr igual q no lo haría al contrario, creo q cada cosa en su medida adaptado a mi situación personal y laboral es el equilibrio perfecto!! Reconozco todo eso q dices pq efectivamente lo e visto en mi entorno y quizás gracias a eso nunca e traspasado esa línea! Correr, entrenar y competir me llena en muchos aspectos pero no es ni una cuarta parte de mi alegría de vivir, todo el conjunto es lo q me hace feliz! Ayer tuve q abandonar una carrera donde sufrí las dos versiones, la q paso y no me miró dejándome en mal estado y la q se paró me atendió y ayudó sin pararse a pensar en su tiempo ni su clasificación (y iba entre las 4 primeras de la general) me quedo con ese gesto maravilloso y deportivo, me quedo con los mensajes de apoyo y preocupación de mis amigos y gente conocida recibidos hoy. Eso esto q me hace ver q Aunque existen este tipo de personas q describes yo no estoy entre ellas y me da igual esa medalla de plástico pq lo q me hace feliz es Correrporquesi y todo lo q eso me aporta día a día, Tanto en mis entrenos como en las carreras y no me planteo q sea de otra forma pq trofeos y medallas tengo muchas y realmente no se ni cuantas tengo ni me importa pero cada vivencia o experiencia vivida en una carrera está guardada en mi corazón. Muy buena entrada compi..
    Besos desde Barcelona 😘😘

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