CON LO JUSTO PARA MANTENER LA SONRISA

Entreno duro pero en ocasiones no es suficiente.

 

Día tras día diseño mis entrenamientos y mi alimentación compaginándolo con la familia y el trabajo, además de los descansos.

Intento rendir al máximo en cada una de estas facetas, obviamente y sin ningún lugar a dudas, mi familia es lo primero, después el trabajo, los entrenamientos y si sobra algo de tiempo intento dormir.

Desde el mes de noviembre mi entrenamiento ha sido constante, prácticamente diario, sin apenas descansar intentando tener una buena forma contante.

Procuro no diseñar ni planificar ninguna carrera en concreto, prefiero mantener buen tono de carrera durante todo el año que planificar alguna prueba en profundidad, sinceramente, me da pereza entrenar con un objetivo concreto.

Quizás esto me suceda porque soy muy consciente de que no se pueden poner todos los huevos en la misma cesta. Preparar una carrera a conciencia puede traer muchos inconvenientes por los que no estoy dispuesto a pasar. Estos inconvenientes suelen ser tales como obsesionarse con los entrenamientos o perder de vista la vida real de cada uno, en mi caso la familia.

Además de ser consciente que una carrera con muchos meses de preparación se puede perder por una lesión e incluso la de antes, este fue mi caso de este fin de semana.

En los últimos meses he obtenido premio en una carrera de 8 horas, en un ultra de 74 y en una prueba de 14 por lo que mi estado de forma es muy bueno, independientemente del tipo de prueba o los kilómetros.

Tenía que correr en Valdepeñas de la Sierra, sobre una distancia de 40 kilómetros y al desertar mi estómago me recomendar pasar primero por el baño para después, volver a obligarme cada vez que se me ocurría ingerir algo sólido.

Charlando con el fiera de Luisete, compañero de Mizuno (ganador de la carrera) antes de la salida  mientras tomábamos café le comenté como iría el ritmo desde la salida y “a todo trapo” fue su respuesta. En la primera fila me encontraba junto a Luisete, Lolo (tercer clasificado) y me reencontré con Noé (segundo clasificado) lo que desmostaba que sería una carrera muy rápida.

Además de muchos otros corredores que demostraron en carrera que el nivel sería alto.

Mientras estábamos en la línea de meta mi cabeza pensaba en el futuro inmediato y en qué estrategia sería la mejor dado que no tenía nada de alimento en mi cuerpo. 

Dos opciones, tirar fuerte con la cabeza, siendo un tanto conservador y ver hasta donde me llevaba mis energías sabiendo que no podría comer nada en carrera o salir regulando para desgastar menos y así hacer una carrera más cómoda.

No se salir despacio y opté por la primera. Junto a los 3 jefes de la carrera y un grupo de unos 20 corredores me encontraba, sabiendo que íbamos mezclados los de 22 y los de 40 kilómetros, por lo que no sabría mi posición real hasta llegar al kilómetro 14 y se separaran las dos pruebas.

No me costaba mantener el ritmo alto que el “toro” Luisete estaba marcando, teniendo a la cabeza a menos de 300 metros allá por el kilómetro 8 y algo más sobre el 14 cuando empezó la subida por el cortafuegos que tenía una inclinación de 45 % y una larga subida total de algo más de 8 kilómetros, que luego habría que descender.

Sin detenerme y siendo bastante estable alcancé el avituallamiento, cargué agua y continué ingiriendo lo que sería mi único alimento, un gel de carbohidratos de Nutrytec.

Llegando a la última parte de la larga subida a la cima Centenera me crucé con los 3 ganadores, los cuales bajaban a un ritmo muy alto. Nos dimos ánimos y la “chocamos” mientras continuaba mi ascensión.

Poco a poco notaba la falta de alimento y debido a esto, la carga de mis músculos era cada vez más alta. Aún así no bajé el ritmo intentando no perder tiempo.

Llegué al pico en la undécima posición ya que me había dejado cuatro o cinco puestos por el camino pero estaban todos muy juntos y en circunstancias normales, sería capaz de recuperar al menos  5 puestos en la bajada ya que son mi fuerte para intentar recuperar en la parte final las posiciones perdidas.

Mala suerte! mis piernas me dicen que voy listo si pretendo correr toda la bajada, por lo que me toca corre, trotar para llegar al final de los 8 kilómetros de bajada.

Tiro de un gel, esta vez energético, con Taurina para pode devolver las fuerzas que había perdido antes de la subida pero solo me dio para poder mantener mi sonrisa.

Cuando notas que estás vacío y que apenas puedes correr a ritmos cercanos a los 10 kilómetros por hora es frustrante pero eso también está dentro de la carrera y aceptarlo es parte de la profesionalidad y la experiencia.

No tenía pensado sacar el frontal de la mochila pero mi situación hizo que no me quedas más remedio. Con la salida a las 17 horas y mi ritmo actual no hubiese sido necesario pero la cuestión es que la luz del frontal tenía que iluminar mi camino.

Me despisté en una zona donde más tarde me daría cuenta que la mayoría se perdió me hizo perder unos 14 minutos pero es lo que pasa cuando no vas con el 100% de los sentidos en carrera.

Con un pensamiento, en este caso era acertado, que pasaría por debajo del arco de meta con  un tiempo cercano a las 4 horas y 20 minutos (tiempos de cabeza del año anterior) pero la realidad es que el crono se detuvo en 5 horas y 9 minutos.

Sería poco acertado por mi parte pensar que algo de mi entrenamiento, de mi dedicación o de mis posibilidades estaba mal planificado o diseñado, ya que las circunstancias son las que son y nunca sabes cómo te levantarás cada mañana.

Por ello y siendo consciente de que esto no es más que un tropiezo pequeño en una parte pequeña de lo que hago en mi vida, que disfrutar del momento, adaptarme y ponerle ganas para llegar a meta superando lo que cada día nos tenga preparado, sabiendo que me apasiona lo que hago y que seguiré haciéndolo cada día.

Como nota, he de decir que la carrera de Arelgo Sports de la mano de Sonia, siempre son un acierto. Ella pone toda la pasión y contagia a su fantástico grupo de voluntarios para ofrecer siempre la mejor de las sonrisas en las que son, sin duda, uno de los mejores circuitos de Trail de Madrid.

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Un comentario sobre “CON LO JUSTO PARA MANTENER LA SONRISA

  1. Gracias máquina¡¡ Como tu dices salieron desbocados tenían mucha prisa por no llegar a la cena. No obstante decirte que hiciste muy buen tiempo.
    Enhorabuena campeon

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