DISMINUCIÓN DE LA FUERZA Y LA RESISTENCIA POR MALA ALIMENTACIÓN

Durante el ejercicio físico aumenta la degradación proteica en el hígado con la finalidad de aumentar el flujo de aminoácidos al músculo, especialmente los aminoácidos ramificados (leucina, isoleucina y valina) los cuales no se pueden degradar en el hígado y lo hacen en el músculo, consiguiendo con ello crear energía.

El metabolismo de los aminoácidos ramificados tiene una doble finalidad; se oxida creando energía y permite formar aminoácidos no esenciales como la alanina y glutamina que se utilizan gluconeogénicamente en el hígado y riñones para crear glucógeno.

Las proteínas representan alrededor del 15 % del peso del cuerpo y se encuentran fundamentalmente en el músculo.

Nuestro organismo puede sintetizar proteínas a partir de aminoácidos pero no de cualquier aminoácido ya que los conocidos como esenciales deben ser aportados necesariamente por la dieta.

Solo algunos alimentos contienen proteínas completas o de alto valor biológico y llevan en su composición todos los aminoácidos esenciales. Cuando nuestra alimentación no es la adecuada y tenemos carencia de estos alimentos completos la biosíntesis de proteína estará alterada, creando una degradación proteica disminuyendo estas de una manera significativa lo que conducirá a una disminución de la fuerza y la resistencia.

Nuestra alimentación tiene que ser adecuada y completa para sacar el máximo partido a la energía que nos llegará del alimento.

Las necesidades de un persona sedentaria de sitúan en torno a 0.8 gramos por kilo de peso corporal, sin embargo, los deportistas de resistencia o fuerza necesitan una cantidad mayor que sus necesidades calóricas así no requieren. Dependiendo del tipo de deporte y sus necesidades, serán necesarias unas cantidades diferentes de proteína.

Para entrenamientos que requieran un alto nivel de fuerza explosiva situaremos las necesidades de proteína entre el 1.4 y 2 gramos de proteína por kilo de peso corporal y para deportistas de resistencia se reducirá a 1.2 y 1.4 g/kg.

Los ejercicios de resistencia y de duración prolongada requieren de un extra de proteína respecto a las personas sedentarias debido a la oxidación de aminoácidos ramificados a nivel muscular.

A medida que la duración del ejercicio aumenta la reducción de glucógeno lleva a una mayor oxidación de aminoácidos musculares y a una liberación de alanina y glutamina en sangre.

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