HALCÓN TRAIL, CRÓNICA

Colmenar de la Sierra había sido el lugar elegido esta vez para la celebración de la cuarta prueba del circuito de carreras de montaña Five Stations. 

Cuando introdujimos el nombre en el GPS comprobamos que era una pedanía del municipio del Cardoso de la Sierra, en la provincia de Guadalajara (Castilla La Mancha) y que nos separaban casi 2 horas de viaje por lo que el despertador esa mañana sonó media hora antes de lo normal (6:30)

Ya de camino y en compañía de 3 fantásticos (Ramón, Juán C. y Tomás) lo que sobraba era la música ya que cuando estamos juntos la conversación no cesa. Decidimos parar a mitad de camino a tomar “nuestro café” puesto que no estábamos muy seguros de si habría algún bar abierto, cosa que nos ha pasado alguna vez. Perdernos el café puede pasar pero la conversación y las risas sería casi un sacrilegio perdérselas.

Esta pedanía se encuentra entre los pueblos negros de la sierra del Ayllón. Reciben este nombre gracias al color de las fachadas y tejados de esta zona con las que están construidas, pizarra.

Una vez en el pueblo demos descubrir el gran encanto del mismo y el enclave en el que está situado nos hace pensar que estamos ante una carrera de enorme belleza.

Después de saludar a muchos amigos de la organización y a otros tantos corredores con los que había coincidido anteriormente, voy e busca de “el jefe”, Jose M. responsable de Mizuno en Madrid. Sería la primer vez que tomaría la salida con él y esto me hacía especial ilusión.

Una vez habíamos recogido el dorsal y nos habíamos vestido de corredores nos acercaríamos a la pequeña plaza del pueblo donde arrancaría la salida y donde anteriormente habían comenzado la prueba de 42 y 16 kilómetros.

Nosotros teníamos por delante 24 kilómetros con un desnivel de 803 metros positivos, los cuales comprobaríamos mas tarde que  sería en 2 partes muy concretas de la carrera.

En apenas un par de kilómetros nos adentramos en un paisaje precioso, recorriendo senderos sacados de algún cuento, por donde correríamos varias veces en compañía del río Jarama y sobre el que tendríamos que cruzar en varias ocasiones por puentes. Una de las veces, nos veríamos obligados a mojarnos hasta la altura de las rodillas, algo muy chulo y refrescante.

Una vez pasados los primeros kilómetros la gente se empieza a colocar en el que, seguramente sea su situación en carrera. Muchos son los que salen como un tiro, siendo incapaces de aguantar lo que les viene después y más en una carrera como la de hoy que el sol de otoño calienta con la misma dureza del mismo verano.

La carrera que a priori no parece demasiado exigente verá acrecentada su dureza debido a que ha empezado a las 10:30 de la mañana y que contar con que al menos pasaremos entre 2 y 3 horas correteando por la sierra de Guadalajara, por lo que a medio día estaremos, si no llegando, apunto de hacerlo y a esas horas el calor promete ser duro y justiciero.

Más aún cuando hemos podido observar en el perfil que la organización colgó hace ya varios meses, que la subida más dura, de unos 2 kilómetros, de esas  de “manos en la rodilla” está en el kilómetro 18 por lo que llegar al pueblo se hará duro.

Esto no es cuestión de cómo empiezas sino de como serás capaz de gestionarte para terminar.

Soy de los que piensan que las carreras te llevan a sitios donde normalmente no podrás llegar, por ello siempre recomiendo detenerse un minuto, contemplar y saborear el paisaje, además eso hará que tu parte emocional se vea mejorada, algo de real importancia en una carrera.

Uno de los puntos importantes antes de comenzar una carrera es leer el reglamento de la organización y este para la distancia de 24 kilómetros establecía que el mínimo obligatorio sería de 1 litro de agua, además de tener que portar con un gel y una barrita. La organización también dejó muy claro que habría, para esta distancia, un único avituallamiento en el kilómetro 14, a esto había que sumar una fuente que nos encontraríamos un kilómetro antes y donde también podríamos recoger agua (también marcado por ellos).

Sin lugar a dudas, lo que más nos gusta a los corredores es mirar el GPS, observar que quedan apenas unos metros para llegar al avituallamiento y al girar una curva encontrarlo, justo donde tenía que estar.

Sin duda y como os comentaba, la parte más dura nos la encontraríamos entre los kilómetros 16 y 20. Una bajada de esas que me encantan, que culminaba en una garganta preciosa donde podías ver como el río formaba unas preciosas pozas.

Posteriormente y nada más cruzar el río, nos dábamos de bruces con una subida de las que te hacen sudar, más aún por la hora que era y lo expuesta que estaba la subida; literalmente el sol nos comía.

Mi intención de carrera era ser fiel a un ritmo que ahora mismo no es muy alto debido a que todavía no estoy en mi mejor forma después del verano pero que siendo consciente de cuál es, lo mantendría durante todo el recorrido para llegar a esta parte con fuerzas como para hacer la subida a buen ritmo y por supuesto sin detenerme en mitad de la subida ni una sola vez.

Consciente y previsor que al llegar arriba aún quedarían algo menos de 6 kilómetros que tenía pensado hacer al mismo ritmo que el resto de carrera.

Cuando uno se conoce bien, sabe gestionar la carrera y no surge ningún problema durante esta, las cosas NUNCA suelen salir como esperabas pero si además te gestionas mal y te expones a calambres y bajadas de azúcar por no beber lo suficiente o por no comer lo adecuado, apaga y vámonos.

Estoy convencido que mi parche de aminoácidos Nutritape® ayudó a mantenerme perfectamente alimentado y consiguió que con suficiente cantidad de agua y tan solo un trozo de plátano en el avituallamiento, mi cuerpo funcionara perfectamente, sin necesidad de llevarme nada más a la boca y tener que detenerme en el avituallamiento.

Efectivamente, todo estaba funcionando bien, supongo que sería porque como no estoy fino  del todo quise ser algo conservador y eso hizo que llegase a meta sin tener que detenerme durante todo el recorrido.

Cuando escucho la música pienso que en apenas 500 metros entraría en el pueblo. Pidiendo permiso a muchos corredores de la distancia corta que llegaban también a meta, voy terminando la carrera.

Con 2 horas y 31 minutos paso por debajo del arco de Arelgo Sports. No necesito preguntar mi posición ya que en el avituallamiento me habían marcado 5º  y en esa misma posición había llegado.

Me siento a charlar con Sonia y el resto de la organización, dándoles datos de que en un par de ocasiones nos habíamos tenido que detener unos segundos para verificar que estábamos sobre el camino, ya que ir en carrera y con la cabeza agachada hace que muchas veces nos despistemos y erremos el camino a seguir. Mientras espero a mis compañeros.

Unos minutos más tarde llegaría Tomás, menuda carrera se ha pegado el tío y no me extraña nada que ya esté por allí porque hemos estado entrenando juntos este verano y sabía perfectamente que estaba como un “toro”, entraba en una estupenda 4ª posición en su categoría.

Después haría su aparición Ramón; otro que nunca falla y eso que sus entrenamientos son últimamente algo escasos.

Más tarde llegarían de una manera escalonada Juan, visiblemente tocado. Juan C. con una gran sonrisa en la cara y en compañía de Borja.

Jose M. “mi jefe de Mizuno” en compañía de su amigo Dani, al que había estado acompañando durante todo el recorrido y que venía con un fuerte dolor en los cuadriceps.

Jose M. es una máquina, sin trotar nada durante todo el verano por problemas en su rodilla, es capaz de estar en las primeras filas si así lo deseara, cosa que no me extraña ya que años atrás había sido de los mejores siendo campeón de España en 1.500 metros, además de un increíble compañero, cuidando de Dani durante toda la carrera.

Una llamada de Luis es lo siguiente, para decirme que ha decidido quedarse a mitad de camino. Se ha encontrado con su familia que portaban una suculenta tortilla de patatas, no me extraña que decidieran quedarse él y su pareja, cualquiera lo habría hecho !!

Y así terminaba una mañana chula de domingo. 
Quiero agradecer a la organización de Arelgo Sports y a su capitana Sonia, el enorme trabajo que realizan para que todo salga de la mejor manera posible.

Nos vemos en breve ya que la última prueba del circuito Five Stations “Desafío Robledillo” que se celebrará el 12 de noviembre, no me la pienso perder.

 

FIVE STATION TRAIL – UN CIRCUITO DE TRAIL PARA TODOS

A pocos días de la llegada del calor, el cuerpo nos va pidiendo un respiro de kilómetros. Va siendo hora de dejar tanto las zapatillas y usar más las chanclas.

Si os pasa como a mi, seguramente llevéis acumulados un “porrón” de kilómetros desde que empezamos la temporada de carreras. La mejor manera de poder continuar a buen ritmo es dándole un descanso al cuerpo, un descanso merecido.

Si se hace un descanso planificado, nos estaremos asegurando un arranque de temporada de calidad que nos ayudará a afrontar las próximas carreras con fuerza, energía y sin lesiones.

Os propongo dos carreras para vuestro regreso de vacaciones:

 

Halcón Trail – Desafío Robledillo

Las dos pruebas pertenecen a un circuito que me gusta mucho. El circuito Five Station Trail. Un circuito que arranca el 4 de febrero y terminará a mediados de noviembre. Este circuito es ideal para poder tener un buen calendario de trail para todo el año.

Con diferentes distancias comprendidas entre 13 kilómetros para la más corta y de 50 para la más larga, hacen que todos los corredores tengan cabida en el circuito, sea cual sea su nivel o sus ganas.

Con un gran aliciente para aquellos corredores que buscan puntos para la mítica UTMBpodrán obtener 2 puntos otorgados por la asociación ITRA, en 2 de las pruebas del circuito. Esto además, da señales de la dureza de algunos de sus recorridos y hará las delicias de aquellos corredores que nos gusta pasar horas en la montaña.

El circuito pertenece a ARELGO SPORTS capitaneado por una señorita muy especial.

Muy especial, porque Sonia Elgueta es de las pocas personas que hacen lo que sea necesario para que sus carreras salgan perfectas para que todos los corredores disfrutemos al máximo de sus carreras.

Su pasión por las carreras, por cuidar del medio ambiente y por su dedicación en busca de lo mejor para los corredores, han colocado a Sonia como una de las mejores organizadoras de carreras.

 

Próxima parada – Halcón Trail

Esta prueba se celebrará el 24 de septiembre y contará con 3 distancias con diferente desnivel donde podremos visualizar un paisaje muy bello a la vez que nos pondrán a prueba corriendo entre pinos, encinas y robles.

Halcón Trail 42km 42 | +1.920  

Halcón Advance 25km | +900

Halcón Xtrem 13km  | +328

La salida está marcada en Colmenar de la Sierra (Guadalajara) y la hora dependerá de la carrera elegida, saliendo la primera a las 10:00, a las 10:30 la segunda y a las 11:00 de la mañana la tercera.

Un detalle que quiero destacar y en el que el equipo de Arelgo Sports ponen su máximo empeño, es en el cuidado del medio ambiente, contando con un número muy alto de voluntarios para mantener libre de residuos todo el recorrido.

APERTURA DE INSCRIPCIONES. A partir del próximo 1 de Junio podrás realizar tu inscripción para las 2 ultimas pruebas del circuito (Halcón trail – desafío Robledillo)

 


Desde Arelgo Sports han lanzado una promoción muy atractiva. Si realizas tu inscripción para Halcón Trail antes del 15 de junio, recibirás un *20% de descuento para Desafío Robledillo.

Para beneficiarte de esta oferta sólo tienes que enviarles un mail a info@arelgosports.com con el número de pedido de Halcón Trail.


CON LO JUSTO PARA MANTENER LA SONRISA

Entreno duro pero en ocasiones no es suficiente.

 

Día tras día diseño mis entrenamientos y mi alimentación compaginándolo con la familia y el trabajo, además de los descansos.

Intento rendir al máximo en cada una de estas facetas, obviamente y sin ningún lugar a dudas, mi familia es lo primero, después el trabajo, los entrenamientos y si sobra algo de tiempo intento dormir.

Desde el mes de noviembre mi entrenamiento ha sido constante, prácticamente diario, sin apenas descansar intentando tener una buena forma contante.

Procuro no diseñar ni planificar ninguna carrera en concreto, prefiero mantener buen tono de carrera durante todo el año que planificar alguna prueba en profundidad, sinceramente, me da pereza entrenar con un objetivo concreto.

Quizás esto me suceda porque soy muy consciente de que no se pueden poner todos los huevos en la misma cesta. Preparar una carrera a conciencia puede traer muchos inconvenientes por los que no estoy dispuesto a pasar. Estos inconvenientes suelen ser tales como obsesionarse con los entrenamientos o perder de vista la vida real de cada uno, en mi caso la familia.

Además de ser consciente que una carrera con muchos meses de preparación se puede perder por una lesión e incluso la de antes, este fue mi caso de este fin de semana.

En los últimos meses he obtenido premio en una carrera de 8 horas, en un ultra de 74 y en una prueba de 14 por lo que mi estado de forma es muy bueno, independientemente del tipo de prueba o los kilómetros.

Tenía que correr en Valdepeñas de la Sierra, sobre una distancia de 40 kilómetros y al desertar mi estómago me recomendar pasar primero por el baño para después, volver a obligarme cada vez que se me ocurría ingerir algo sólido.

Charlando con el fiera de Luisete, compañero de Mizuno (ganador de la carrera) antes de la salida  mientras tomábamos café le comenté como iría el ritmo desde la salida y “a todo trapo” fue su respuesta. En la primera fila me encontraba junto a Luisete, Lolo (tercer clasificado) y me reencontré con Noé (segundo clasificado) lo que desmostaba que sería una carrera muy rápida.

Además de muchos otros corredores que demostraron en carrera que el nivel sería alto.

Mientras estábamos en la línea de meta mi cabeza pensaba en el futuro inmediato y en qué estrategia sería la mejor dado que no tenía nada de alimento en mi cuerpo. 

Dos opciones, tirar fuerte con la cabeza, siendo un tanto conservador y ver hasta donde me llevaba mis energías sabiendo que no podría comer nada en carrera o salir regulando para desgastar menos y así hacer una carrera más cómoda.

No se salir despacio y opté por la primera. Junto a los 3 jefes de la carrera y un grupo de unos 20 corredores me encontraba, sabiendo que íbamos mezclados los de 22 y los de 40 kilómetros, por lo que no sabría mi posición real hasta llegar al kilómetro 14 y se separaran las dos pruebas.

No me costaba mantener el ritmo alto que el “toro” Luisete estaba marcando, teniendo a la cabeza a menos de 300 metros allá por el kilómetro 8 y algo más sobre el 14 cuando empezó la subida por el cortafuegos que tenía una inclinación de 45 % y una larga subida total de algo más de 8 kilómetros, que luego habría que descender.

Sin detenerme y siendo bastante estable alcancé el avituallamiento, cargué agua y continué ingiriendo lo que sería mi único alimento, un gel de carbohidratos de Nutrytec.

Llegando a la última parte de la larga subida a la cima Centenera me crucé con los 3 ganadores, los cuales bajaban a un ritmo muy alto. Nos dimos ánimos y la “chocamos” mientras continuaba mi ascensión.

Poco a poco notaba la falta de alimento y debido a esto, la carga de mis músculos era cada vez más alta. Aún así no bajé el ritmo intentando no perder tiempo.

Llegué al pico en la undécima posición ya que me había dejado cuatro o cinco puestos por el camino pero estaban todos muy juntos y en circunstancias normales, sería capaz de recuperar al menos  5 puestos en la bajada ya que son mi fuerte para intentar recuperar en la parte final las posiciones perdidas.

Mala suerte! mis piernas me dicen que voy listo si pretendo correr toda la bajada, por lo que me toca corre, trotar para llegar al final de los 8 kilómetros de bajada.

Tiro de un gel, esta vez energético, con Taurina para pode devolver las fuerzas que había perdido antes de la subida pero solo me dio para poder mantener mi sonrisa.

Cuando notas que estás vacío y que apenas puedes correr a ritmos cercanos a los 10 kilómetros por hora es frustrante pero eso también está dentro de la carrera y aceptarlo es parte de la profesionalidad y la experiencia.

No tenía pensado sacar el frontal de la mochila pero mi situación hizo que no me quedas más remedio. Con la salida a las 17 horas y mi ritmo actual no hubiese sido necesario pero la cuestión es que la luz del frontal tenía que iluminar mi camino.

Me despisté en una zona donde más tarde me daría cuenta que la mayoría se perdió me hizo perder unos 14 minutos pero es lo que pasa cuando no vas con el 100% de los sentidos en carrera.

Con un pensamiento, en este caso era acertado, que pasaría por debajo del arco de meta con  un tiempo cercano a las 4 horas y 20 minutos (tiempos de cabeza del año anterior) pero la realidad es que el crono se detuvo en 5 horas y 9 minutos.

Sería poco acertado por mi parte pensar que algo de mi entrenamiento, de mi dedicación o de mis posibilidades estaba mal planificado o diseñado, ya que las circunstancias son las que son y nunca sabes cómo te levantarás cada mañana.

Por ello y siendo consciente de que esto no es más que un tropiezo pequeño en una parte pequeña de lo que hago en mi vida, que disfrutar del momento, adaptarme y ponerle ganas para llegar a meta superando lo que cada día nos tenga preparado, sabiendo que me apasiona lo que hago y que seguiré haciéndolo cada día.

Como nota, he de decir que la carrera de Arelgo Sports de la mano de Sonia, siempre son un acierto. Ella pone toda la pasión y contagia a su fantástico grupo de voluntarios para ofrecer siempre la mejor de las sonrisas en las que son, sin duda, uno de los mejores circuitos de Trail de Madrid.