NO PODÍA TENER MEJOR FINAL DE TEMPORADA

 

Este fin de semana hemos estado en Valencia pero el Equipo Rosa ha sufrido un par de modificaciones. La primera es que hemos sido un trío, nuestro amigo Carlos se unía al rosa para acompañarnos en esta carrera.

La segunda es que el color de nuestras camisetas sufriría un cambio, pasaríamos al color negro en homenaje a mi amigo Adrián, tristemente fallecido. 

Le pedí a Carlos, “Carlins” que redactara la carrera a través de sus ojos, ahí va:

 

 

Media Maratón con 1.000 m de desnivel positivo. Carrera rompepiernas y exigente, con terreno humedecido por el ambiente y la niebla matinal y zonas técnicas, en las que se mezcla pista con senderos.  Así podría resumir la carrera que hicimos  el sábado pero me dejaría fuera todo el sentimiento y experiencia que en ella viví.

Todo comienza cuando Raúl me comenta que si quiero hacer una carrera con él y con Mery, el equiporosa. Por supuesto, hay que estar loco para decir que no!!!!. Ups, lo he vuelto a hacer, contestar sin pensar.  Joder tío, son el equiporosa, esta pareja va muy fuerte.

Comienzan mis dudas pero porque estoy enfrascado en otros líos no lo pienso mucho y llega el día previo.

Prepara la maleta y salgo de Albacete en busca de mis amigos. Mientras espero, me doy cuenta de lo nervioso y emocionado que estoy. Por fin voy a volver a ver a Mery y a conocerla. Esta historia podría dar para otra crónica pero esta vez nos la quedamos para nosotros.

Efectivamente, mi pequeñaquijote supera mis expectativas. También es verdad que siendo compañera de Raúl no podría ser menos. Y de repente, te das cuenta, sin quererlo, que te has visto envuelto por el ambiente rosa que  generan.

Cenamos, nos confesamos cosillas, planeamos un poco los horarios del día siguiente y, al parecer como siempre, van pasando casualidades bonitas.

Noche horrible sin dormir. Los lugareños habían programado una verbena al lado del hotel. No dormí más de dos horas y a raticos, eso si, me sé todo el repertorio de canciones de verbena de la costa. Hasta pensé bajar a tomarme algo con ellos!!.

Suena el despertador, me levanto con una sonrisa y con nervios. Me preparo y bajamos a desayunar, Mery nos espera abajo. Salimos dirección a la carrera. Llegamos a Xeraco y observamos que no hay nadie, ni ambiente, ni corredores ni nada.

Raúl habla con la policía local y comentan que la salida es el pueblo de al lado. Salimos escopetados hacia Xeresa, vamos muy pillados de tiempo.

Comentan que esto está empezando a ser normal en ellos!! Jajajajajaja. De correprisas cogemos el dorsal y terminamos de prepararnos mientras vamos corriendo hacia la salida.

¿No querías calentar, Raúl?. Abrazos de última hora, sonrisas de complicidad entre ellos dos y, cuando me doy cuenta estamos en la parte delantera de la salida!!! No pinta bien. Yo suelo salir siempre por la zona de atrás pero, en fin, soy su invitado y me tengo que adaptar, aunque me hace pensar que no va a ser una carrera normal.

SALIDAAAAA. Efectivamente, no va a ser normal. El primer medio kilómetro lo hacemos por dentro del pueblo, dando una vuelta para pasar otra vez por meta. Me resulta raro hasta que entiendo que lo hacen para que la gente del pueblo nos vea y nos animen. Bonito gesto.

Salimos del pueblo, cruzamos un túnel y cogemos una pista que ya comienza a ascender. Intento estar a su altura, no dejarles ni un metro. Cuando me doy cuenta, vamos los tres en paralelo por la pista. Lo único que pienso es “joder qué ritmo me llevan la pareja”.

Me siento un privilegiado de ir con ellos. Vamos aprieta, no dejes”. Plas!!!! Tropezón, ruedo como una croqueta y para arriba. Venga, no pasa nada, seguimos.

Raúl y Mery se preocupan, le quito importancia, continuamos. En ese momento, Raúl pasa a ejercer de guía psicológico. Me corrige la pisada, la postura y el pensamiento. Mery sigue su ritmo constante de subida. Joder cómo sube mi pequeñaquijote.

Llegamos a un giro y comienza la senda. Aumenta el desnivel. Voy respaldado. Delante Mery, detrás Raúl. Seguimos con un ritmo alto para mi. De hecho, en un momento concreto les pido que sigan, que no puedo seguir así.

Mi respiración va disparada desde el principio, cosa que me suele pasar últimamente y el tobillo no está respondiendo mal del todo pero tampoco me deja ir cómodo. No estoy terminado de disfrutar.

Voy pensando más en mi tobillo y en no fallarles que en otra cosa. En ese momento, Raúl me hace mirar el paisaje y Mery me lanza una sonrisa. Todo vuelve un poco a la calma. Sin darme cuenta hemos terminado la senda y estamos en pista ya trotando

Entre unas cosas y otras, llegamos al primer avituallamiento. Miro el reloj y veo que vamos muy rápidos. Me encuentro a un compañero de Albacete. Qué alegría, le deseo que lo pase bien y continuamos.

Seguimos por pista ascendiendo. Las cintas de marcaje son rosas (qué sorpresa!!). Vamos los tres en paralelo por la pista y pienso “parecemos una brocha pintado el recorrido y la montaña valenciana”.

Sigo con los pelos de puntas desde la salida. No sé que tendrán estos chicos pero generan una sensación increíble. Me fijo en lo pendiente que están entre ellos, conmigo, con el resto de participantes y nunca bajan el ritmo.

De repente Raúl comenta “Mery, empezamos a descontar. Ya estamos en nuestro sitio”.

Espera, cómo??. Ya hemos hecho la mitad del recorrido?? Se me ha pasado muy rápido, ni me lo esperaba. De repente recuerdo el perfil de la prueba. Empezamos a bajar desde aquí y después una subida bestial. Pues vamos para allá.

Llegamos al avituallamiento del km 12, el cual decidimos saltárnoslo. Comentamos que tenemos que tenerlo en cuenta, que ya o hay ninguno hasta la meta.

Cambiamos pista por senda. Joder qué bonita es. Qué técnica y que dura. Mis piernas, sobretodo los cuádriceps ya van tocados. Me acuerdo del entreno del jueves (nota mental.- semana de carrera, último entreno el miércoles).

Voy notando el tiempo que llevo sin aparecer por la montaña. Mery y Raúl me hacen ponerme delante, que marque yo el ritmo y allá que me lanzo, me acuerdo de mi compañera de montaña, esta senda le encantaría. El sitio por el que transcurre la senda es muy bonito. Hace una humedad altísima y de vez en cuando entramos en bolsas de calor. Importantísimo hidratarnos.

Terminamos senda, cogemos pista de nuevo y Raúl me hace que marque ritmo. Es mi terreno, llano, buena pista, soy asfaltero. Baja el ritmo que Mery sufre un poco aquí. Nos adaptamos y cogemos una senda nueva. Kilómetro 16,5. Comienza el último ascenso. Raúl se pone delante.

La subida en durísima. Al menos a mí me lo parece. Mucho desnivel en poco espacio. Senda muy estrecha y, de repente muchísima gente. Nos han mezclado a los del ultra y la maratón, los senderista y los de la media maratón.

Me enfado, mucho. Por la desorganización de estar todos ahí mezclados. Están todos los colores del marcaje de las diferente carreras.

Llevo a Mery detrás que no para de mirarla para ver cómo va. Me pide agua ya que ella se ha quedado sin ella. ¿Cómo no voy a darle todo lo que me queda a ésta preciosidad de persona? Y si no tuviera, la buscaba.

Llegamos a la cima. Raúl nos está esperando, el descanso de estos días y la buena alimentación ha sido crucial para que se recupere de sus lesiones. Llevo 4 km con un piedra dentro de la zapatilla y no puedo más. Le pido a Mery que continúe, que ya los alcanzaré. Al quitarme la zapatilla veo que las medias están rotas y los dedos empiezan a salir. Me da por reírme. Venga, continuamos.

Ahora los estoy viendo desde atrás y da un verdadero  placer verles correr. Es especial. Ese pensamiento me hace apretarme y no bajar el ritmo.

Comenzamos la última bajada. Me están esperando, nos volvemos a unir y seguimos pintando de rosa el paisaje. Color especial donde los hay por varios motivos.

Ha sucedido algo que Raúl marca como ESPECTACULAR, Mery ha decidido dejar pasar a sus dos rivales directas que hasta ese momento iban detrás de nosotros y completamente controladas.

¿Su motivo?  entrar los 3 de la mano por la línea de meta. Somos un equipo dicen, lo demás no tiene ninguna importancia.

Podía haber quedado primera de la carrera, primera de su categoría pero ha decidido dejar pasar a esas dos chicas que la miraban extrañadas por ello. ¿querías saber por qué esta pareja es tan especial? ahí lo tenéis, siempre son un equipo. 

Atravesamos el túnel del principio y llegamos a  Xeresa. Los tres cogidos de la mano. Una sonrisa enorme en nuestros rostros y nos está esperado la gente del pueblo y un enorme 43 en el control de tiempo. Todo lo que envuelve a esta pareja es especial.

equipo rosa

Cruzamos la meta y nos fundimos en un abrazo enorme los tres. Lo único que puedo pensar es “qué afortunado me siento de conocer a estos dos. Qué carrera tan bonita me han hecho pasar. Lástima que se acabe…….pero joder cómo me habéis estrujado!!! Jajajaja.”

Resumen, NO PODÍA TENER MEJOR FINAL DE TEMPORADA.

Lástima el tener que separarnos. Pero sé, que nos volveremos a ver…….muy temprano.

equipo rosa

Para ellos la carrera no ha terminado, pues para poder estar más tiempo con sus familias tienen que seguir corriendo. Sin comer, sin apenas tiempo de asearse un poco, vuelan camino de Madrid para que Mery pueda coger su tren.

Su comida sería unos geles y unas mandarinas en el coche. Todos al terminar pueden descansar y pensar en lo sucedido pero ellos sacrifican todo por estar junto a los suyos el mayor tiempo posible.

 

 

 

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CÁNCER DE MAMA Y EL DEPORTE

El deporte, ese amigo invisible que siempre está ahí para poder hacer uso de él tanto en los bueno momentos como en los más difíciles…

 

 

En España, cada año, 22.000 personas son diagnosticadas de cáncer de mama, casi todas ellas son mujeres. 1 de cada 8 mujeres tendrá cáncer de mama a lo largo de su vida (aecc)

 

 

Todos sabemos que practicar deporte es algo bueno para la salud.

Entre sus muchos beneficios se encuentra el de mantener nuestro peso, favorecer la circulación, disminuir los niveles de azúcar y colesterol, mejorar la flexibilidad… además de aumentar la autoestima, disminuir el estrés o sencillamente relajarnos.

Pero, ¿sabías que le ejercicio aporta múltiples beneficios a las mujeres que tienen cáncer de mama?

La Dra. Laura García, responsable de la Unidad de Mama del Centro Integral Oncológico Clara Campal, asegura que el deporte reduce el riesgo de recaída y aumenta la supervivencia de estas pacientes.

“El ejercicio físico estimula y potencia el sistema inmune, reduciendo la inflamación y potenciando el sistema cardiovascular. Desde el punto de vista psíquico y relacionado con muchos factores como la liberación de endorfinas, el deporte produce sensación de bienestar”

Por otro lado, el sobre peso en el cáncer de mama es muy peligroso y una fuente continua de estrógenos y, por tanto, de “alimento” al tumor en algunos casos. Para ello gracias al deporte le será más sencillo mantener su peso.

 

¿Qué tipo de deporte hay que realizar?

Precisamente el mayor de los beneficios es psicologico, por ello el deporte tiene que ser aquel que te haga disfrutar. Ya sea boxeo, nadar, correr o bailar.

No hay ningún deporte contraindicado. Únicamente las mujeres portadoras de un Portacath (catéter) tienen que tener precaución de no sufrir golpes. Será suficiente prestar atención aquellas mujeres que practiquen deportes de contacto.

Para que sea una actividad física requiere de una disciplina. Un mínimo de 3 veces a la semana sería lo ideal.

 

¿Hay que esforzarse durante el ejercicio?

Si la mujer siente cansancio general, desgana o síntomas parecidos, no es conveniente para ella obligarse a ninguna actividad con una intensidad alta.

Pero es apropiado no dejar de hacerlo. Hacer un trabajo moderado pero continuo. En lugar de correr, sencillamente andar. Ejercitarse de tal manera que el cuerpo siga notando los beneficios del deporte.

¿Qué tipo de alimentación han de seguir?

En el cáncer de mama no existen alimentos prohibidos.

Es recomendable seguir una alimentación variada. La dieta mediterránea es sin duda alguna, la mejor.

 

 

Cada año, el 19 de octubre se celebra el Día Contra el Cáncer de Mama como recordatorio del compromiso de toda la sociedad en la lucha contra el cáncer de mama.

Los días próximos se celebra en España millones de carreras. El color Rosa llena las calles de todas las ciudades.Únete a ellas, no dejes que una enfermedad apague tus ganas.

Para ello el EquipoRosa está a tu disposición.

Si necesitas ayuda, consejos, ejercicios que te ayuden a correr, seas principiante o avanzada, no dudes en contactar con nosotros en   correrporquesi@gmail.com

estaremos encantados de poder ayudarte. NUNCA CORRES SÓL@

Para que esta no sea tu única carrera !!

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 Localiza tu carrera :

 https://www.aecc.es/aeccenmarcha/Localizatucarrera/Paginas/Localiza.aspx

Datos: hmhospitales.com

ANETO EN SOLITUD

¿Qué tienen las altas cimas que a todo el mundo les llama la atención?

Creo que conozco a pocas personas a los que no les gustaría subir a la cumbre de las montañas más altas. Quizá sea por ser algo que no podemos hacer normalmente, quizá por hacer algo nuevo o por hacer algo que no está al alcance de todo el mundo.

Sobre las 21 llegamos a Benasque después de un viaje en Ave desde Madrid a Lleida donde me recogería Mery para ir en coche hasta el parque natural Posets-Maladeta (Huesca).

Deshaciendo la maleta en la habitación veo por la ventana a Óscar paseando a “Glaç” su perro, su compañero de kilómetros. Después de saludar a Montse nos disponemos a cenar.

Una conversación muy fresca mantuvimos durante unas cuantas horas. Sin darnos cuenta nos dieron casi las 12 de la noche, habíamos dispuesto la salida para las 7.30 en recepción. Sería desde la puerta del hotel donde comenzaría nuestra segunda aventura.

Antes de que llegase Mery y Óscar salí del hotel para contemplar la majestuosidad del entorno.

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Cuando Óscar me comentó que había cuadrado todo para poder acompañarnos me llené de alegría. Pocas veces te puede acompañar alguien como el, un élite, con un curriculum espectacular y de una dilatada experiencia en la montaña, su habita natural.

Pasados unos 8 minutos de la hora marcada comenzamos a correr los 3 en dirección a nuestro destino. El olor de la montaña, sus colores, su contrastes hacen que apenas articulemos palabra entre nosotros ya que no paramos de mirar a un lado y a otro.

Óscar nos descubre algo que de no ser por el no hubiésemos encontrado, nos descubre el Pirineo. No es lo mismo subir corriendo que subir corriendo como nosotros lo estábamos haciendo. No perdíamos detalle de sus palabras, de sus enseñanzas. Nos adentramos entre miles de vacas a las que interrumpimos durante su tranquila jornada de pasto.

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Nos parece mentira por el lugar tan hermoso sobre el que estamos corriendo.

Hemos llegado a la Renclusa sin apenas darnos cuenta, este refugio se encuentra a casi 2.200 metros de altura. Paramos un segundo a cargar de agua nuestras botellas y dos segundos después seguimos nuestra marcha en dirección al Portillón.

Levantamos la cabeza para contemplar el ascenso. Una zona algo técnica nos espera para posteriormente llegar a pisar las primeras nieves.

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Dejamos el Portillón y giramos a la izquierda en busca del Portillón superior. Llegar hasta allí la verdad es que no nos está costando prácticamente esfuerzo y es gracias a las conversaciones y las sensaciones que estamos teniendo por el lugar.

Es desde allí, desde el superior que vemos por primera vez nuestro destino, el Pico Aneto se muestra ante nosotros con todo su esplendor.

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Nunca antes habíamos corrido con bastones, Óscar nos aconsejó llevarlos y nos mostró la mejor manera para sacarles su fruto y con ello ayudarnos en la subida. La verdad es que nos acostumbramos muy bien a ellos y fueron de gran ayuda.

Como el dice; si los usas en una carrera, los usas de principio a fin, cargas con ellos cuando no los uses, sin que nadie los recoja y te los entregue en los avituallamientos.

Nos cruzamos con muchas personas a medida que nos acercamos al pico. Entre tanta gente damos con un grupo de unas 6 personas que reconocen a nuestro guía y nos piden hacernos unas fotos con ellos.

Bromeamos diciendo que “somos famosos”.

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Hemos decidido ponernos los crampones pues la proximidad a la cima se pone más pino, hay mucha nieve en el glaciar y sobre todo por nuestra seguridad ya que vemos a demasiada gente que no marcha muy bien, un resbalón de alguno de ellos nos podría hacer rodar ladera abajo. Estamos serpenteando para poder adelantarlos.

En la parte final Mery y Óscar me sacan unos metros, no estoy acostumbrado a subir tan rápido y el exceso de gente hace que pierda el ritmo.

Los “catalanes” me chulean unos metros más arriba, “madrileño que vas renqueando”

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Estamos en el paso de Mahoma o quizá sea la puerta del cine porque por lo menos hay 100 personas esperando para cruzarlo.

La gente se sorprende al vernos ir en zapatillas y pantalón corto, todos van súper equipados y con abrigo. Nosotros sacamos de la mochila el corta viento pues estar allí parados nos da frío, corre una brisa que a esa altitud es fría.

Solo los que tengan Fe pasarán, nosotros tenemos, pasamos al otro lado después de serpentear y saltar el paso que separa el pico, su cruz marca 2.404 metros de altura.

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Nos abrazamos los 3 allí arriba, había mucha gente pero parecía que estábamos nosotros solos.

Comenzamos el regreso, corremos durante todo el glaciar. En ningún momento hemos querido ir rápidos para no perder ni un detalle de tan hermosos lugar. Cometamos que una vez que hemos llegado arriba, lo que más nos ha llamado la atención no ha sido el Aneto sino los cientos de montañas a su alrededor, algo que no se puede explicar, algo que se siente, algo que te correré el cuerpo y te hace admirar la belleza de la naturaleza.

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Vamos ligeros dibujando nuestras zapatillas un zigzag en la nieve como si de una danza se tratase, Lo único que escuchamos el el ruido de nuestras huellas marcándose en la nieve acompasadas con los bastones clavándose.

Yo marco el ritmo, en apenas unos minutos estamos llegando de nuevo al Portillón superior. Cada visión de la montaña es única, depende desde el punto de mista con la que lo contemples.

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Que pena nos está dando seguir avanzando. Algo tan bueno y tan bonito como es su camino no está llevando al final de nuestra pequeña aventura. No queremos que termine, no queremos continuar pero tenemos que hacerlo.

Descendemos por los Portillones, intercambiando las posiciones, charlando, comentando, bromeando, corriendo, andando, disfrutando.

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Cuando empezamos el día no sabíamos lo que nos encontraríamos. A las montañas se asciende si ellas nos lo permiten. No somos dueños de nuestro destino, nos ponemos en sus manos y les pedimos que nos dejen llegar y que nos permitan bajar.

Dejando atrás la nieve seguimos por una zona técnica, bajando con cuidado pero bajando ligeros llegamos de nuevo al refugio.

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El “madrileño” no les deja descansar y continuamos corriendo a ritmo ligero. Sin dejar de hablar y compartir continuamos.

Estamos a unos pocos kilómetros de la llegada al hotel y comentamos como está afectando el cambio climático en las montañas, el glaciar del Aneto cada vez es más pequeño y porta menos nieve.

También hemos descubierto que nuestra forma de pensar sobre las carreras y su mundo es demasiado parecido. Nos estamos descubriendo.

Llegamos al hotel y con ello damos por finalizado nuestra subida ya que no se le puede llamar carrera. Ha sido un regalo poder estar allí, los 3 juntos, con un día esplendido y un compañerismo pocas veces visto.

Óscar se sorprende de la lealtad que nos tenemos Mery y yo, nunca antes había visto a dos personas correr juntos con tanto respeto el uno por el otro, tan pendientes del compañero, donde si uno no avanza el otro se detiene.

5 horas y 42 minutos es lo que hemos tardado en ascender y descender los 23,43 kilómetros y los casi 4.000 metros de desnivel. En realidad nos lo mismo, de haber sido 4 veces más seguiríamos igual de contentos.

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En silencio y en Solitud, no en Soledad, observo la montaña y pienso en algo que una vez me dijo un “amigo”:

… y en ese momento, después del esfuerzo de subir, aunque sea en la lejanía, veo otras cimas que dan paso a un horizonte de recuerdos. Y ante mi vista, en un instante, veo correr mi vida por las montañas. Mi vida junto a personas que he querido que formaran parte de ella, que han hecho que sea como soy.

Y así, en un lugar donde paso muchas horas, recuerdo muchas vidas en un instante, que quizás había olvidado pero que jamás he querido perder.  Porqué es bien cierto, no se recuerdan los días, se recuerdan los momentos, los instantes… lo que verdaderamente somos… un abrir y cerrar de ojos… !