EL DEPORTE CAMBIÓ HACE 25 AÑOS

Quizás sería más correcto decir que nuestro deporte cambió.

Se cumplen 25 años de los Juegos Olímpicos de 1992. España entera se volcaba en la planificación de los que serían los mejores juegos disputados hasta la fecha.

Barcelona sería el lugar elegido para ello pero por aquel entonces ni Barcelona, ni España y mucho menos los Españoles estábamos preparados para albergar un evento del tal magnitud por lo que hubo que unificar fuerzas y trabajar codo con codo para conseguirlo.

España en general y Barcelona particular, cambió.

Por aquel entonces los deportistas Españoles no habían brillado aún como lo que realmente son, estrellas mundiales.

Tocaba ponerse las pilas y crear un equipo olímpico digno de un país anfitrión. Para ello se crearon una serie de ayudas entre las que se encontraba el Plan ADO. El proyecto aún vigente nació con el objetivo de financiar y preparar, mediante un sistema de becas, a los deportistas españoles con mejores perspectivas para triunfar en los Juegos.

 

España trataba de crear deportistas tan grandes como las infraestructuras que albergarían los JJ.OO. y lo consiguió.

Nunca antes los resultados Españoles habían sido tan buenos como en Barcelona 92 y hasta la fecha no se ha conseguido igualar sus 22 metales.

Este fabuloso resultado elevó a España y sobre todo, a sus deportistas al máximo nivel deportivo. Los deportistas Españoles se posicionarían como los más grandes del Mundo pero desde entonces los resultados han ido cayendo y la pregunta que toca hacerse es:

¿Por qué no somos capaces de superar nuestras marcas?

Durante los 16 Juegos Olímpicos en los que España había participado, se consiguieron un total de 26 medallas. En algunos de ellos no subió ningún español al podio.

Barcelona 92 supuso un antes y después en el medallero, consiguiendo 13 medallas de oro, 7 de plata y 2 de bronce. Desde entonces y gracias a este magnífico resultado, los deportistas Españoles han sido criticados, envidiados y tachados de tramposos dopados.

Quizás estos ataques gratuitos “puedan” estar justificados ya que el cambio radical que los deportistas Españoles demostraron fue asombroso, además para aquellos deportistas que consiguieron sus medallas mediante el dopaje, entender que alguien gane una medalla en los JJ.OO. sin trampas es algo imposible y es que no habían contado con la “furia Española” 

La motivación de ser anfitriones sumado a las ganas de nuestros deportistas, además de las muchas ayudas que tuvieron, consiguieron hacer algo que a priori parecía imposible pero que el mundo entero pudo contemplar, España se convirtió en una potencia Deportiva Mundial.

Pero nuestra “vara de medir ” hace que siempre tengamos presente esas 22 medallas y que comparemos con resultados del resto de Juegos.

En los Juegos Olímpicos anteriores a Barcelona 92 que se celebraron en Seul, España consiguió 4 medallas (1 oro, 1 plata, 2 bronces) y en estos últimos Juegos celebrados en Río llegamos a 17 (7 oros, 4 platas, 6 bronces).

Los resultados obviamente han mejorado con creces pero nunca hemos llegado a igualar o superar los de Barcelona 92.

Como decía, el Plan ADO hizo su aparición en el año 1986 con el objetivo de poder conseguir que nuestros deportistas no tuviesen que preocuparse de otra cosa que no fuese entrenar. Este, entre muchos otros, sin duda fue el detonante para que el deporte Español cambiase y creciese.

Los fondos tenían como destino las becas para los atletas y poder obtener la máxima dedicación al entrenamiento, además de:

  • adquisición de material deportivo
  • contratación de técnicos especializados
  • facilitar la concentración y la asistencia a las competiciones internacionales
  • seguimiento técnico
  • apoyo médico

El presupuesto total con el que los atletas Españoles contaron para las Olimpiadas de Barcelona 92 fue de 79 millones de euros, algo más de 13.000 millones de las antiguas pesetas. Este presupuesto cubría todo lo anteriormente citado.

Lo malo es que el Programa ha ido dando bandazos, con un presupuesto que subía y bajaba tanto como la montaña rusa del Tibidabo, dejando su presupuesto para la última Olimpiada de Río  en 36 millones de euros.

Este hecho significa que nuestros deportistas siguen siendo los mejores del Mundo pero que como cualquier empresa, la financiación es de suma importancia.

Hemos de tener en cuenta que las pesetas del año 92 no corresponden o mejor dicho, no tienen el mismo valor que los euros actuales por lo que el recorte ha sido más que notable.

Ser deportista de élite hoy en día no es tarea fácil y les toca lidiar contra los elementos. Con menos de la mitad de recursos económicos, los atletas y todo lo que llevan detrás demuestran que son dignos de admiración ya que bien es cierto que no hemos sido capaces de superar las 22 medallas pero cada 4 años se rozan los resultados.

Si España y los Españoles quieren brillar por encima del resto de súper potencias deportivas tendremos que apostar por ellos, invertir en ellos y sobre todo creer en ellos.

Ya lo demostraron en su día y siguen haciéndolo. Con los pocos medios de que disponen son capaces cada verano del cuarto año, rozar el Olimpo.

RAFA NADAL TAMBIÉN SABE LLORAR

Soy de las personas que piensan que copiar no es malo, siempre que tengas el valor para decirlo abierta y públicamente.

 

Cada paso, palabra o pensamiento que damos, ha sido dado o pronunciado anteriormente por alguien. Ser autodidacta es muy difícil y muchas veces es suficiente con ser honesto y decir valorar el trabajo de otros.

Dicho esto, paso a COPIAR un artículo publicado en El Mundo digital. Escrito por David Jiménez.

Podría reescribir el artículo, usando un vocablo más personal e incluso añadiendo pensamientos propios sobre ello pero este artículo esta más que perfecto y coincido plenamente con el.

 


 

Cuando Rafa Nadal ganó el campeonato de España infantil, siendo todavía un niño, su tío le enseñó una lista con los vencedores de las ediciones anteriores y le preguntó quiénes habían llegado a algo. La mayoría se habían quedado en el camino. La lección de Toni Nadal a su pupilo era doble: jugar bien a un deporte no te hace más importante y vuelve mañana para entrenar como si fueras undonnadie, o tampoco a ti te recordarán dentro de unos años. La forma en la que se educó el mejor deportista que ha tenido España fue una de las claves de su éxito y explica también por qué cada vez que hacemos una predicción sobre su final -“esta vez no se recupera”-, terminamos tragándonos nuestras palabras.

Hay jugadores decenas de puestos por debajo de Nadal en el ránking de la ATP que son mejores técnicamente. Pero no hay ninguno, ni por encima ni por debajo, que tenga su fortaleza mental o su capacidad para aprender, mantenida en el tiempo incluso después de alcanzar lo que para muchos habría sido la cima.

A los españoles nos gusta Nadal porque gana, pero quizá aún más porque lo hace sin mostrar los defectos que nos rodean a diario. En una España donde la trampa es parte de la cultura nacional, el de Manacor representa el premio al esfuerzo; en el país de la exhibición burda del pelotazo, el éxito llevado con discreción; frente al espectáculo diario de los políticos y periodistas insultándose en público, el respeto al rival; y ante esa tradición cada vez más española de no asumir responsabilidades por nada, la aceptación de las derrotas sin excusas.

Nadal tendrá sus defectos, pero hay en su forma de competir en la pista y de comportarse fuera de ella una coherencia que transmite autenticidad.

En realidad bastaría con Nadalizar España un poco, empezando por inculcar desde la infancia los principios del esfuerzo, la superación personal y la responsabilidad que nuestro abanderado en Río 2016 recibió desde pequeño.

Sus triunfos no fueron celebrados como bodas ni sus derrotas como funerales.No se le consintieron rabietas o faltas de respeto, ni a sus mayores ni a los rivales. Y desde el principio se le transmitió la idea, en ocasiones con extrema dureza, de que nadie haría las cosas por él: cuentan que en una ocasión se olvidó llevar agua a la pista y que su tío le dejó todo el partido sin beber, para que en adelante se acordara de preparar sus partidos.

Después, ya millonario e idolatrado, en esos torneos donde se ve a entrenadores cargar con las bolsas y raquetas de sus jugadores, Rafa Nadal siguió llevando la suya, cargando con su responsabilidad.

Fue así como se construyó una personalidad que, ante la adversidad de una lesión o una mala racha como la que ha pasado hasta su reciente victoria en Montecarlo, permite a Nadal reaccionar peleando.

Un día nos anunciarán su final deportivo y será verdad. Es fácil apostar a que se retirará a su manera y que no será ese invitado de boda ebrio que sigue bailando cuando se ha apagado la música o el político que se aferra a su decadencia, incapaz de renunciar a lo que fue.

Nadal probablemente se marchará, como cuando ganaba sus torneos infantiles o perdía en los Grand Slams, sin hacer demasiado ruido o darse excesiva importancia. Mientras llega ese día, la única certeza es que seguirá aferrado a la cita de Benedetti que acompañaba la cabecera de EL MUNDO el pasado jueves, sacada de un poema para tiempos difíciles: “No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje”.

 

http://www.elmundo.es/opinion/2016/05/08/572e291a468aeb57128b459c.html

Todos los que me conocéis, SIEMPRE me habéis escuchado pronunciar maravillas sobre Rafa. Todos tenemos referentes en la vida. Mi Padre es el que encabeza esta lista. 

Rafa forma parte de ella enseñando cómo ser un DEPORTISTA. Con unos valores adquiridos desde niño. Valores que airea a los vientos. Sin parafernalia que acompañe sus triunfos o derrotas, sin ser el mejor pero demostrando que cada vez que se pone en pie, lo es. Sabiendo ganar y lo que es más difícil, perder.

Un autentico héroe moderno. Familiar y social, extremadamente tímido pero sin pelos en la lengua, midiendo cada paso que a y que cada palabra que pronuncia porque el es lo que muchos querríamos ser.

Os hago mi resumen con tres fotografías que demuestran “un poco” cómo es Rafa.

 

En las VICTORIAS, siempre es implacable.

rafa nadal

En las DERROTAS, nunca pierde sus valores y respeto por el ganador.

rafa nadal

La FAMILIA, siempre presente en su vida.

rafa nadal

Rafa, es HUMANO.

rafa nadal