RAFA NADAL TAMBIÉN SABE LLORAR

Soy de las personas que piensan que copiar no es malo, siempre que tengas el valor para decirlo abierta y públicamente.

 

Cada paso, palabra o pensamiento que damos, ha sido dado o pronunciado anteriormente por alguien. Ser autodidacta es muy difícil y muchas veces es suficiente con ser honesto y decir valorar el trabajo de otros.

Dicho esto, paso a COPIAR un artículo publicado en El Mundo digital. Escrito por David Jiménez.

Podría reescribir el artículo, usando un vocablo más personal e incluso añadiendo pensamientos propios sobre ello pero este artículo esta más que perfecto y coincido plenamente con el.

 


 

Cuando Rafa Nadal ganó el campeonato de España infantil, siendo todavía un niño, su tío le enseñó una lista con los vencedores de las ediciones anteriores y le preguntó quiénes habían llegado a algo. La mayoría se habían quedado en el camino. La lección de Toni Nadal a su pupilo era doble: jugar bien a un deporte no te hace más importante y vuelve mañana para entrenar como si fueras undonnadie, o tampoco a ti te recordarán dentro de unos años. La forma en la que se educó el mejor deportista que ha tenido España fue una de las claves de su éxito y explica también por qué cada vez que hacemos una predicción sobre su final -“esta vez no se recupera”-, terminamos tragándonos nuestras palabras.

Hay jugadores decenas de puestos por debajo de Nadal en el ránking de la ATP que son mejores técnicamente. Pero no hay ninguno, ni por encima ni por debajo, que tenga su fortaleza mental o su capacidad para aprender, mantenida en el tiempo incluso después de alcanzar lo que para muchos habría sido la cima.

A los españoles nos gusta Nadal porque gana, pero quizá aún más porque lo hace sin mostrar los defectos que nos rodean a diario. En una España donde la trampa es parte de la cultura nacional, el de Manacor representa el premio al esfuerzo; en el país de la exhibición burda del pelotazo, el éxito llevado con discreción; frente al espectáculo diario de los políticos y periodistas insultándose en público, el respeto al rival; y ante esa tradición cada vez más española de no asumir responsabilidades por nada, la aceptación de las derrotas sin excusas.

Nadal tendrá sus defectos, pero hay en su forma de competir en la pista y de comportarse fuera de ella una coherencia que transmite autenticidad.

En realidad bastaría con Nadalizar España un poco, empezando por inculcar desde la infancia los principios del esfuerzo, la superación personal y la responsabilidad que nuestro abanderado en Río 2016 recibió desde pequeño.

Sus triunfos no fueron celebrados como bodas ni sus derrotas como funerales.No se le consintieron rabietas o faltas de respeto, ni a sus mayores ni a los rivales. Y desde el principio se le transmitió la idea, en ocasiones con extrema dureza, de que nadie haría las cosas por él: cuentan que en una ocasión se olvidó llevar agua a la pista y que su tío le dejó todo el partido sin beber, para que en adelante se acordara de preparar sus partidos.

Después, ya millonario e idolatrado, en esos torneos donde se ve a entrenadores cargar con las bolsas y raquetas de sus jugadores, Rafa Nadal siguió llevando la suya, cargando con su responsabilidad.

Fue así como se construyó una personalidad que, ante la adversidad de una lesión o una mala racha como la que ha pasado hasta su reciente victoria en Montecarlo, permite a Nadal reaccionar peleando.

Un día nos anunciarán su final deportivo y será verdad. Es fácil apostar a que se retirará a su manera y que no será ese invitado de boda ebrio que sigue bailando cuando se ha apagado la música o el político que se aferra a su decadencia, incapaz de renunciar a lo que fue.

Nadal probablemente se marchará, como cuando ganaba sus torneos infantiles o perdía en los Grand Slams, sin hacer demasiado ruido o darse excesiva importancia. Mientras llega ese día, la única certeza es que seguirá aferrado a la cita de Benedetti que acompañaba la cabecera de EL MUNDO el pasado jueves, sacada de un poema para tiempos difíciles: “No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje”.

 

http://www.elmundo.es/opinion/2016/05/08/572e291a468aeb57128b459c.html

Todos los que me conocéis, SIEMPRE me habéis escuchado pronunciar maravillas sobre Rafa. Todos tenemos referentes en la vida. Mi Padre es el que encabeza esta lista. 

Rafa forma parte de ella enseñando cómo ser un DEPORTISTA. Con unos valores adquiridos desde niño. Valores que airea a los vientos. Sin parafernalia que acompañe sus triunfos o derrotas, sin ser el mejor pero demostrando que cada vez que se pone en pie, lo es. Sabiendo ganar y lo que es más difícil, perder.

Un autentico héroe moderno. Familiar y social, extremadamente tímido pero sin pelos en la lengua, midiendo cada paso que a y que cada palabra que pronuncia porque el es lo que muchos querríamos ser.

Os hago mi resumen con tres fotografías que demuestran “un poco” cómo es Rafa.

 

En las VICTORIAS, siempre es implacable.

rafa nadal

En las DERROTAS, nunca pierde sus valores y respeto por el ganador.

rafa nadal

La FAMILIA, siempre presente en su vida.

rafa nadal

Rafa, es HUMANO.

rafa nadal

 

¿ ERES UN BUEN COMPAÑERO ?

Que importante es una buena palabra en el momento adecuado.

Escucho conversaciones de gente que hace deporte pero que tiene su manera de entender el deporte, en realidad no la critico pero creo que no es la acertada. Me refiero a ese tipo de personas que ven a Rafa Nadal perder un partido y dicen que ya no es lo que era, ven a Fernando Alonso quedar quinto y decir que ya no es buen piloto, que ven llegar a Kilian segundo y decir que su carrera de triunfos ha terminado, repito, no lo critico pero creo que no es acertado. Lo mismo pasa con los corredores populares, en ese grupo me incluyo, muchos nos critican por levantarnos temprano para entrenar, dejando muchas cosas de nuestra vida para hacer deporte, llegando a casa después del trabajo y en lugar de tumbarnos en el sofá que seguramente es lo que más nos apetece, nos cambiamos de ropa y cambiamos nuestro interruptor para ponerlo en modo deportista. Ese tipo de personas que son capaces de criticar a cualquiera, siendo capaces de soltar frases como: para que corres si no vas a ganar – para que te apuntas a una carrera si no vas a llegar el primero – para que entrenas tanto si no vas a llegar a ser el mejor, ese tipo de frases.

Para estas personas hablar desde su sillón es sencillo, hablar de lo que no han sentido nunca o de lo que nunca van a tener la mala suerte de sentir. Yo lo resumiría con una sencilla respuesta: ¿quién te ha dicho que quiera ganar?

A todo el mundo nos gustaría llegar a casa con un trofeo, siendo el que ha entrado el primero, el que lo gana todo pero la realidad es que eso está al alcance de mi pocos. Entrenamos porque nos gusta, porque nos hace sentir mejor, porque necesitamos entretenernos  o porque necesitamos un motivo que nos ayude a no pensar en otras cosas, mi motivo durante muchos meses ha sido “correr para no llorar”. Cada uno tiene los suyos, cada uno tiene sus cosas pero nadie puede criticar a otro por hacer lo que hace, nadie se puede permitir el lujo de decir a otros lo que está bien o mal, podemos aconsejar pero no podemos herir con nuestras palabras.

Decía que es muy importante una palabra en el momento justo, puede hacer que te levante o que te hunda. Entrenamos para mejorar pero no sabemos cual es nuestro ritmo, porque en muchas ocasiones corremos solos, nos sentimos fuertes pero no sabemos como lo haremos en una carrera o como iremos con otros corredores a nuestro lado, ¿seré capaz de aguantar el ritmo?, puede que un día salgas a entrenar con alguien y tengas esas dudas. Llevas tiempo entrenando, comiendo bien, cuando sales a entrenar te notas diferente, vas cambiando tus ritmos de carrera, te sientes más rápido y ligero, vas dejando atrás las metas que te habías marcado y quieres más, quieres avanzar, quieres competir y estar en el grupo de cabeza, quieres que tanto entrenamiento de su fruto pero no sabes realmente que tipo de corredor eres respecto a otros.

Este sábado pasado hemos quedado unos amigos para entrenar juntos, nos conocemos todos por nunca habíamos corrido juntos los cuatro. Gustavo, Jose, Tomas y yo. Cuatro corredores completamente diferentes, en edad, en peso, en altura, en entrenamiento, practica mente diferentes en todo. Nos llevamos muy bien pero cuando nos vestimos corredores no sabemos como vamos a encontrarnos.

Si corremos a un ritmo muy alto puede ser malo para alguno de nosotros, lo mismo que si el ritmo es demasiado bajo, puede que alguno se sienta incomodo y note que no está haciendo nada. Es complicado saber cual es el ritmo acertado. Nos disponemos a empezar y en cuestión de apenas unos metro la cosa cambia, los nervios se van quedando atrás y todos vamos a la par, no saben si van rápidos o lentos, solo saben que están corriendo y que no les está costando mucho, en realidad están corriendo mucho más rápido que de costumbre. Salimos del la ciudad y nuestras zapatillas empiezan a pisar arena, encontramos una bajada y apretamos el ritmo pero apenas lo notan sus piernas. Hemos dispuesto hacer series en una pendiente que es durísima, tiene unos 350 metros y cuenta con una inclinación del 42 %, nos acercamos a ella y cuando ellos piensan que la vamos a subir cambio el rumbo y les llevo a una cuesta larga que se encuentra a unos 400 metros de allí. Esta cuesta es más ligera en inclinación pero tiene el doble de distancia y a medida que vas subiendo se inclina, apretamos el ritmo durante la subida, en dos de nosotros aparecen las dudas y las ganas de llegar incluso a pararse pero para eso estamos los compañeros, para impedir que eso suceda. En realidad no pasaría nada que alguno nos parasemos  pero se que pueden con ello, que pueden llegar a lo más alto de esta cuesta sabiendo que no se han tenido que detener, sabiendo que sus ganas aumentaran al llegar arriba.un buen compañero correr porquesi

Llegamos arriba y continuamos a buen ritmo, eso es lo que les digo, que tienen que sentir como han sufrido y aún así, son capaces de continuar corriendo. Al llegar a la “cuesta cabrona” sentimos lo duro que es algo así, sentimos que correr por esos sitios es completamente a correr por pistas, calles o parques. Consigo que hagan más de 15 mini series y que consigan subirla 2 veces sin detenerse en ella. buen compañero correr porquesi

Al tomar aire en lo más alto aparece un hombre paseando con su perro que nos hace unas fotos, este hombre nos comenta que  es corredor y que de vez en cuando ha intentado subir por ahí pero que es demasiado duro. Se animan al escuchar estas palabras pronunciadas por un desconocido que además nos había dicho que el domingo correría una medio maratón, la verdad es que tenía pinta de deportista. Mientras continuamos corriendo les comento lo que este hombre nos había dicho, casi nadie sube corriendo por ahí y ellos lo han hecho varias veces.buen compañero correrporquesi

No conocíamos el ritmo de cada uno pero hemos ido juntos, hemos corrido uno al lado de otro, nos hemos reído, hemos sufrido pero también hemos disfrutado. Hubiese sido sencillo tirar por tierra al que va peor que uno mismo pero eso no es lo que tiene que suceder nunca, nadie puede criticar a otro simplemente porque corra menos o porque un día no se sienta bien y no de todo lo que puede dar, nuestra misión como compañeros es animar a los que no pueden para que otras veces seamos nosotros los que sintamos el apoyo y el cariño para que juntos podamos llegar donde queramos llegar.

Se buen compañero, disfruta de la compañía de otros y haz que otros disfruten de la tuya, unas malas palabras pueden que nos caigamos hundamos en el suelo, unas buenas palabras pueden hacer que rocemos el cielo.buen compañero correr porquesi